En esta entrada vamos a ver que
conclusiones se pueden sacar del
análisis de la rentabilidad del proyecto del parque eólico, de acuerdo con los
resultados obtenidos con la aplicación de los indicadores de rentabilidad de la
inversión utilizados. ¿Por qué motivos el departamento de control de gestión no
ha considerado la amortización en la cuenta de resultados en el cálculo del VAN
y del TRI?
Hemos observado que aplicando el VAN, TRI, ROI o Ri, se obtienen resultados
diferentes. Ahora bien: ¿para que sirven? ¿Cuál es el indicador que mejor
orientará mejor sobre la naturaleza del resultado que se ha obtenido de la
posta en funcionamiento del proyecto de parque eólico?
Todo depende de la finalidad que se persiga. Si se quiere saber hasta qué punto
recuperará la inversión realizada, el VAN le indica que el capital invertido no
se recuperará nunca, es decir, que se obtendrá en valores reales al final del
periodo, una pérdida del 16,2% sobre el capital invertido. Y además, la tasa de
beneficio residual del proyecto (RI) también es negativa los 6 primeros años
del proyecto, y no da una rentabilidad atractiva, hasta los tres últimos años
de vida del proyecto, en los que se obtiene una rentabilidad por encima al
precio del dinero. La tasa de rendimiento interno del proyecto es muy baja, del
0,96%, muy por debajo del precio del dinero, lo cual no hace nada atractiva la
inversión.
El ROI, indica, pero, la rentabilidad
del proyecto a nivel contable. Es evidente, que con el paso de los años al disminuir
el capital debido a la aplicación de la amortización, el rendimiento será
creciente, pero ya hemos visto que no lo ha estado de forma suficiente como
para justificar la inversión. De cara a medir la rentabilidad el capital, este
indicador es quizás el más indicado. Finalmente, el RI, tiene como finalidad
estudiar los costes de oportunidad de la inversión, es decir, averiguar qué es
más eficiente, hacer la inversión o guardar el capital en forma de depósito
bancario a plazo.
Lo que tiene que quedar claro, es que cada indicador tiene una función
diferente, y que se tienen que utilizar en función de los objetivos
empresariales. Si se quieren obtener beneficios de cara al accionista, a nivel
contable y financiero el mejor indicador es el ROI. Si se quiere saber cuando
se recuperará o si no se recuperará nunca la inversión, el mejor indicador es el
VAN. Si se quiere saber si es mejor no complicarse la vida y quizás obtener un
mayor rendimiento depositando el dinero en el banco, el mejor indicador es el RI.
Y finalmente, si se quiere saber con rigor si el proyecto, por naturaleza es
intrínsecamente rentable, el mejor indicador es el TRI.
En el cálculo del VAN y del TRI, si aplicáramos las amortizaciones, con los 20
años de vida del proyecto duplicaríamos la inversión, y por lo tanto, el
resultado no sería significativo. En el TRI, la tasa saldría mucho más elevada,
puesto que cada año el resultado sería creciente debido a la aplicación de la
amortización decreciente al capital. En el caso del ROI y del RI si que tiene
sentido aplicar las amortizaciones, puesto que se trata de medir la
rentabilidad desde el punto e vista contable.